
Es gratificante cuando te confían un gran cubo de mármol para que lo esculpas a tu manera.
Es mejor aún cuando, ese gran cubo, lo divides en piezas más pequeñas e inicias, a partir de ellos, tu particular fábrica de sueños.
No hay prisa, tienes tiempo para trazar cada detalle.
Coges el primero. Lo miras frente a frente y empiezas a proyectar lo que será en un futuro, cuando tu primer proyecto esté finalizado.
Le entregas tu tiempo, tus horas de sueño, tus ilusiones, tus esperanzas...
Pero, de forma lenta y segura, vas moldeando el resto de esos pequeños cubos de mármol.
Pasan las semanas y, durante el proceso de creación, invitas a algunos amigos para que te evalúen tu progreso, aconsejándote en detalles a mejorar.
Y cada día que transcurre gusta un poco más.
Yo tengo la suerte de tener mi propia fábrica de sueños.
Comenzó en septiembre y, a día de hoy, se empiezan a vislumbrar piezas de coleccionista.
Cada pieza es un chico, donde entre sus sueños se encontraba formar parte de un equipo lleno de metas por alcanzar.
En su conjunto, mi ilusión, mi sueño cumplido.
Cada día dan un paso más, cada día me siento más orgulloso de haber luchado por ellos.
Es mejor aún cuando, ese gran cubo, lo divides en piezas más pequeñas e inicias, a partir de ellos, tu particular fábrica de sueños.
No hay prisa, tienes tiempo para trazar cada detalle.
Coges el primero. Lo miras frente a frente y empiezas a proyectar lo que será en un futuro, cuando tu primer proyecto esté finalizado.
Le entregas tu tiempo, tus horas de sueño, tus ilusiones, tus esperanzas...
Pero, de forma lenta y segura, vas moldeando el resto de esos pequeños cubos de mármol.
Pasan las semanas y, durante el proceso de creación, invitas a algunos amigos para que te evalúen tu progreso, aconsejándote en detalles a mejorar.
Y cada día que transcurre gusta un poco más.
Yo tengo la suerte de tener mi propia fábrica de sueños.
Comenzó en septiembre y, a día de hoy, se empiezan a vislumbrar piezas de coleccionista.
Cada pieza es un chico, donde entre sus sueños se encontraba formar parte de un equipo lleno de metas por alcanzar.
En su conjunto, mi ilusión, mi sueño cumplido.
Cada día dan un paso más, cada día me siento más orgulloso de haber luchado por ellos.
¿Qué somos? Un equipo.
¿Cómo estamos? Juntos.
¿Cómo nos llamamos? ¡Maristas!