
Se abrió de piernas, y estuve mucho tiempo sin poder dormir, ahora duermo pero no sueño nada. Y cuando estoy despierto, a menudo pienso en aquellas tardes.
- No puedo contigo. (Risas)
- Entonces, ¿qué has venido a hacer aquí? (Se mordió los labios)
De lo mejor que había visto por aquí, y yo quedándome tan atrás... No tenía la culpa, pero ¡qué mal le sentaban mis palabras! Se movía por impulsos. Sentí por dentro un 'algo' que no pude controlar.
- Mira...
- Lo que tú quieras miro, ven.
Me guiñó. Apretó el detonador y salimos volando. En aquella cama no faltó ni un segundo en el que no pensara que podía morirme después de cada cosa que hicimos. No busqué más sentido a mi dolor, después de tantas guerras, era normal --pensé--. Me di cuenta de que no pasaba el tiempo allí, aunque el Sol desapareció y apareció en la ventana (dos veces, creo): estaríamos dando vueltas al mundo.
- (risas)
- (risas)
Hizo reír hasta a los demonios. Pero llegó el momento, la hora en que las palabras se giran y las situaciones, no se sabe cómo, se hacen incómodas, pesadas, difíciles y violentas. Fue aplastante, no nos había dado tiempo a pelear, y allí estábamos los dos, y el corazón... No sé. Cantó bajito tristes las canciones. Lloró y juntó las rodillas.
La miré y agachó la cabeza.
- Aunque sé que te vas inevitablemente, y que nada te agarra a mi...
- ...
- Yo no sabía que... (Miré para otro lado, y luego volví a mirarla a la cara, esta vez a las mejillas) Aunque mis ojos no rompan a llorar como los tuyos y yo no pueda hacer nada de nada... Yo... Por favor, esta tarde no te vayas.
No supe qué había pasado, qué hice mal, o si fue ella. Pero pronto, sentí otra vez en mis labios su calor, y mis dedos ganaban rápidamente a sus botones, y tormentas y truenos llenaban la noche con sus músicas, que gracias a la pasión no hay ruido feo, y los mordiscos con los que antes nos matábamos se convierten en salvajes dentadas de bestias sin control, hasta parece que el mundo está bien... Y es que hay un momento en concreto en que da igual si lo está o no.
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