09 mayo 2010

Poetas


No tiene miedo a las palabras, sabe que son tristes, amargas, pasionales y melancólicas. En la gardenia de su alma, conserva las más dulces y cariñosas. Sus ojos lo divisan todo, suben y bajan por cataratas de poesías... Y pasa las horas escuchando el eco de esas coloridas aguas.

Nunca se cansa de sobrevolar las montañas, viaja por atajos y siempre se queda para ver al sol diciendo adiós al campo. Su corazón guarda el botón que enciende la luna, en las noches más oscuras, cuando caminar por el sendero es como ir toda la noche de cementerio en cementerio, buscando aparejos para su pijama de "dormir tranquilo".

A menudo le duele el alma, sufre por naturaleza y de sus ojos brotan lágrimas que mojan las hojas de sus libros bohemios, solitarios y tristes, donde desploma las injusticias de sus nuevas marionetas. Ama el amor, taja la censura y el espanto y cuando lo rocía en sus folios, lo hace de la manera más natural y bonita.


.

1 comentario:

Ámbar dijo...

vaya, estoy gratamente sorprendida.
Un saludo.