16 junio 2010

Amore, fai presto, io non resisto


Ornella Vanoni – L'Appuntamento


Todos los viernes íbamos juntos a cenar, era una vieja costumbre. Cuando Fran y yo volvíamos a casa íbamos hablando cosas. A menudo, nos gustaba recordar lo que habíamos hecho. Nos encantaba fantasear con aquello.

Pero yo estaba harto de estar parado, nos habíamos quedado aquí con 'todo' y nadie sabía nada. A él le asustaba que yo bromeara con "volver". La cosa era tan perfecta que daba asco, estar... Así, sin huir de nada nunca. La policía no nos buscaba, y yo dudaba que nadie fuera capaz de hacerlo. Después de semanas planeando un trabajito nuevo de un viejo conocido, de los pocos que quedaban. Una noche no aguanté más, y entrando al coche, se lo confesé:

Esto no es para mí.
¿Qué dices? (Se rió).
...
Pero, ¿no te referirás a...? (Su gesto se torció, agachó la cabeza y empezó a gritar) ¡Mierda! No puedes estar hablando en serio.
¿Por qué no?

(Silencio)

Sabía que esto ocurriría. ¿Pero, y ella?
Vendrá con nosotros.
¿Cómo sabes eso? Eres... Pero, ¿cómo puedes? Tuvimos suerte, tú... Tú lo sabes.
Lo sé, Fran. Pero es que...
Cállate ¿Y qué hago yo con...?
Lo que quieras, si quieren venirse con nosotros, no hay problema.
¡Maldición, sí que lo hay! Yo no soy como tú. Tú sólo piensas en ti. Yo no puedo hacer esto.
No te estoy obligando a hacerlo.
No me jodas, ¿quién ha sido?
Eso da igual. ¿Estamos juntos o no?
Lo siento, [después de pensarlo un poco, dijo] no.
De acuerdo, pues entonces le diré que no vamos a hacerlo. Ya está.
¿Y tú? ¿Seguro que no hay problema?
Estamos juntos. No te preocupes, lo entenderá. Aunque parecía muy interesado en conseguir...
No me quiero enterar, yo... Dile que lo sentimos, que no. Es lo mejor, créeme, por favor.
Ya.

Lo dejé en su casa y me fui para la mía, convencido de que tenía razón, pero yo sólo quería llegar a mi despacho y ponerme a leer algo. Antes de coger el ascensor, llamé al viejo y le dije que no íbamos a hacerlo. "No sabes cuánto lo lamento", me contestó y colgó. Justo después, una llamada entrante.

¿Cariño?
Sí, dime.
—¿Has terminado ya?
—Estoy llegando a casa.
—¡Ay...! Vente para la mía mejor.
—No estoy de muy buen humor, mañana por la mañana mejor.
—Si vienes, te espera una sorpresa de las que a ti te gustan. Date prisa, que no quiero esperar más, ¿vale?
—Te he...

Sonó un portazo al otro lado del teléfono, oí cómo el móvil se cayó al suelo. Después, escuché muchos gritos y algunos golpes. Corrí hacia el coche. Me subí en apenas un segundo y mientras aceleraba, como si me fuese la vida, llamé a Fran.

La han cogido a ella.
Mierda...
—Ya sabes lo que tienes que hacer. Coge a los niños y vete.
—Vale. ¿Estarás bien?
—Claro, no me cogerán. [Dije, intentando parecer seguro].
—Nos vemos en una hora detrás de la fuente de la plaza del "Cloe".
—Si no estoy allí, vete. [Le contesté, con tono de advertencia].
—¿Tú dónde vas ahora?

Y colgué. Sabía que lo entendería, que por el bien de los críos escogería la respuesta acertada, y así lo hizo. Llegué a mi destino. Abro la guantera mientras me voy acordando de todo lo que ha pasado esta noche y cojo lo necesario. Subo las escaleras de tres en tres con una pipa en cada mano. La puerta del piso está entreabierta. "Esto es un suicidio", pienso, antes de darle una patada a la puerta.


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3 comentarios:

Cuki galleta dijo...

pero pero.. que feo!!! dime el final dime el final no vayas a dejarlo como la mariposa eh!! OOO!!! quiero saber el final!!!!!!!!1 jajajajajjaja


im the first one!

Ámbar dijo...

mmmm, yo TAMBIÉN quiero saber el final!! :)

Anónimo dijo...

Am...la dejaras a medias? =P !!!